viernes, 11 de abril de 2014

Día Uno: “Cuando dos serpientes, dos leones, dos tejones y dos águilas viajan juntos en un mismo carro.”

“No hay por qué empezar a flipar”, me dije a mí misma. Como si alguna vez me hiciera caso, jé, inocente.
-¿DÓNDE HOSTIAS ESTÁS, GIANLUCCA TEVOYAPARTIRLACARA ROSSI?
-Ya voy, ya llego, ya… ¡Nevra, vete subiendo al condenado carro, que ya llego!
-¡Una porra “ya llego”! ¡Tenías que estar aquí hace MEDIA HORA! ¡Koralli está empezando a hiperventilar, y cuando Koralli hiperventila me pone nerviosa!
Puse el teléfono en la boca de mi amiga para que diese más fuerza a mis palabras y de paso molestar un poco al tonto de mi mellizo. Porque seguramente estaba ligando en vez de guiarnos hacia los carruajes, se pasa la vida ligando. En serio, liga hasta en sueños. Está bien cuando le escuchas unas, no sé, dos veces. No doscientas. NO TODO EL P*TO VERANO. Los chicos no deberían cumplir los  15 JAMÁS.
Ni cinco minutos pasaron de la conversación jadeo-grito de mi hermano y Kora para que Lucca colgara el móvil entre maldiciones e insultos variados en italiano. Por suerte habíamos sacado ya todo el maldito equipaje del tren (imagínate cargar un baúl, en mi caso dos, varios maletines, un caldero y una jaula con tu animal de compañía entre una multitud llena, llenallenallena de niños.) y, mejor aún, vimos a nuestro grupo esperando en las puertas de uno de los carros que nos llevaría al colegio. Jorge y Simon (cada año estaban más altos) hicieron el amago de ayudarnos con las cosas hasta que les apartó de ahí un gigantón medio oculto por un abrigo de pie. Que le hacía parecer AUN MÁS grande.
-¿Problemas con el equipaje, Rossi, Betanova?
-¡Hagrid! –el guardabosques de la escuela nos guiñó el ojo a ambas y puso los dos carritos en el portaequipajes con una sola mano.
Oh, tal vez se me olvidó mencionarlo antes, pero nuestra escuela es un poco rara. No es como las escuelas que te puedes encontrar en donde quiera que sea el lugar en el que vives, vamos. Nah, mis amigos y yo vamos a Hogwarts, la Escuela de Magia y Hechicería más famosa de Gran Bretaña. Y es nuestro quinto año consecutivo, lo que resumiendo viene a decir que ya somos más o menos veteranos. “Somos” son, además de mi persona, Jorge, Simon, Koralli, Arii, Mike, Tas y Lucca. Ellos son como mis mejores amigos, o algo así. La cosa es que tú no puedes ser amigo de gente que no es de tu misma Casa, y si lo eres es muy raro que la amistad continúe con el paso de los años. Las rivalidades, el que convivas con otras personas y dejes de verles… un montón de cosas en general son las que causan eso, pero de alguna manera nos las hemos arreglado para seguir viéndonos  y estar normalmente.

-Tu hermano está tratando de forzar la puerta para entrar en el carruaje, Nev… ¿Le perdonamos un poco?
Miré primero a Hikarii (a Arii. Es que, Merlín, su nombre es demasiado de princesa. Y ya no hablemos de Anas(TAS)ia…) y luego a mi mellizo, que sí, estaba pateando la puerta sin importarle que los de segundo le miraran como quien ve a un fantasma. Y me encogí de hombros.

-Nah, que vaya con los de primer curso en bote, ya verás la cara que pone Scorp al verlo llegar.
Lucca me fulminó con la mirada (me había oído perfectamente). -¡Abre  la puerta ahora mismo, GINEV-!
-¡NI SE TE OCURRA! –abrí yo misma de una patada y le obligué a entrar por la fuerza. -¡Prometimos que ese nombre iba a caer en el olvido! ¡Nunca, NUNCA, prohibido decirlo de nuevo!
-¡Tú dijiste el mío antes! ¡Alto y claro!
-¡Dejad ya de discutir, maldita sea! ¡Que estoy dibujando!
-…Tas, SIEMPRE estás dibuj-
-¡Shhh!
-Per-
-¡SHHHHHHHHHHH!
-¡Vale, vale! Qué humos…
La bofetada que se ganó Lucca me animó el resto del viaje, al menos.
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Prólogo: “En el que decides ignorar las sabias palabras de una serpiente.”

Oye, tú. Sí, tú.
¿Sabes ese momento en el que te parece que todo va bien, que no hay peligro a la vista y que solo queda la música épica y corazoncitos moñas para que parezca un final de Disney Princesas, con las campanadas de boda de fondo? ¿Sí? Pues guay. Trata de no olvidar cómo se siente eso, porque, créeme, no vas a querer otra cosa que un maldito final feliz si continúas leyendo. De alguna forma vas a meterte en esta historia, oh sí. Vas a ENTRAR, a vivir lo que yo vivo, a ver lo que yo veo… ¿Por qué?
ESTÁS LEYENDO MI DIARIO, PEDAZO DE MUGGLE. Gah. Cobrar para esto. Que no cobro, pero bueno. ¿Estás seguro que deberías estar leyendo esta cosa? ¿Te das cuenta de que podría arrancarte la cabeza si te pillo siquiera mirando la cubierta? Bueno, si te despiertas mañana con una cara nueva, recuerda que tú te lo buscaste, ¿huh? Bien.
Odio las tareas de mis profesores. ¿Un diario, en serio? ¿Se creen que la tinta llueve del cielo o qué? Acaba de empezar el curso y ya nos mandan UN DIARIO. ¿Qué se piensan, que mi vida es la más emocionante del mundo? HEY, NO. En serio, no lo es, de verdad. Puede, PUEDE que me meta en algún que otro lío de vez en cuando. Puede. Qué, ¿hacer explotar un aula no es normal? ¿De verdad? Huh. Eso fue el año pasado, de todos modos. Y el anterior, y el anterior… En fin, como dice… alguien, no recuerdo quién, lo correcto es empezar por el principio. Y como el principio lo elijo yo, te callas y volvemos al inicio de curso. ¿Vale? VUALE.
Atte: Nevra Rossi, serpiente en prácticas.