viernes, 11 de abril de 2014

Prólogo: “En el que decides ignorar las sabias palabras de una serpiente.”

Oye, tú. Sí, tú.
¿Sabes ese momento en el que te parece que todo va bien, que no hay peligro a la vista y que solo queda la música épica y corazoncitos moñas para que parezca un final de Disney Princesas, con las campanadas de boda de fondo? ¿Sí? Pues guay. Trata de no olvidar cómo se siente eso, porque, créeme, no vas a querer otra cosa que un maldito final feliz si continúas leyendo. De alguna forma vas a meterte en esta historia, oh sí. Vas a ENTRAR, a vivir lo que yo vivo, a ver lo que yo veo… ¿Por qué?
ESTÁS LEYENDO MI DIARIO, PEDAZO DE MUGGLE. Gah. Cobrar para esto. Que no cobro, pero bueno. ¿Estás seguro que deberías estar leyendo esta cosa? ¿Te das cuenta de que podría arrancarte la cabeza si te pillo siquiera mirando la cubierta? Bueno, si te despiertas mañana con una cara nueva, recuerda que tú te lo buscaste, ¿huh? Bien.
Odio las tareas de mis profesores. ¿Un diario, en serio? ¿Se creen que la tinta llueve del cielo o qué? Acaba de empezar el curso y ya nos mandan UN DIARIO. ¿Qué se piensan, que mi vida es la más emocionante del mundo? HEY, NO. En serio, no lo es, de verdad. Puede, PUEDE que me meta en algún que otro lío de vez en cuando. Puede. Qué, ¿hacer explotar un aula no es normal? ¿De verdad? Huh. Eso fue el año pasado, de todos modos. Y el anterior, y el anterior… En fin, como dice… alguien, no recuerdo quién, lo correcto es empezar por el principio. Y como el principio lo elijo yo, te callas y volvemos al inicio de curso. ¿Vale? VUALE.
Atte: Nevra Rossi, serpiente en prácticas. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario